Mostrando entradas con la etiqueta ED. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ED. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de mayo de 2013

51.

Has adelgazado, dicen todos.

Has adelgazado, dicen las dos tallas menos de pantalón.

Has adelgazado, dicen las camisetas anchas que antes solían ser ajustadas.

Has engordado, dice el espejo.

Te estás convirtiendo en una maldita foca, dice su cabeza.

Obesa de mierda, dicen sus lágrimas.

Al fin y al cabo, ha aprendido a "no escuchar lo que los demás dicen, porque solo dicen mentiras".



martes, 26 de marzo de 2013

48.

Observa su abdomen en el espejo. ¿Por qué sigo con esta mierda?, susurra. Está hinchada, la ansiedad la está matando, apenas puede moverse, está agotada por el ejercicio. Ah, ya...porque estás gorda, asquerosa, obesa, desagradable. No le quedan lágrimas. Se dedica a mirar su reflejo, su grasa, su fealdad.

Ellos no lo entienden, suspira. Recuerda una conversación con su madre y la bloquea, no le apetece recordar nada. Vas a volver a caer. Ya lo he hecho. Vas a morir. Si lo hago, tú vendrás conmigo.

Sus conversaciones internas intentando matarla, como de costumbre. Recuerda el "te conozco mejor que tú a ti misma" de su madre. Sonríe. Intenta aguantar la risa pero suelta una carcajada. Cambia la cara radicalmente, seriedad. Si ella supiera todo lo que pasa por su mente. La de veces que ha estado al borde de dejarlo todo. Pero por supuesto que no lo sabe, ¿cómo lo va a saber si solo está atenta a la imagen que pueda transmitir su hija? ¿Cómo va a saberlo si solo le preocupa que su hija le deje en ridículo o no? ¿Cómo?

Intenta dejar de pensar en el tema, y se concentra en el espejo. Das asco, ni tú misma te quieres, nadie te querrá. Y, con esta frase, apaga la luz y se va a dormir, esperando que, quizás, mañana no sea capaz de despertarse porque está muerta.


miércoles, 20 de marzo de 2013

47.

Ansiedad. Ansiedad a todas horas. Suele lograr controlarla, pero hay días en los que explota y no puede más. Hoy es uno de esos días. Llora de impotencia, tiene todos los músculos de su cuerpo en tensión, no es capaz de relajarse, no es capaz de pensar de una manera clara.

Se mira al espejo y no se reconoce, odia lo que está mirando, solo quiere arañarse su cuerpo entero, quiere destrozar hasta la más minúscula parte de su ser, destruirse físicamente. Pero no puede, no debe. La ansiedad se apodera de ella y siente como si no estuviera en este mundo, está en otro sitio. Se desespera, se araña la cara. Siente como si se estuviera volviendo loca. Mira hacia cada rincón de la habitación. Le pone enferma hasta el sonido de su propia respiración. Se le duerme una pierna, la golpea hasta que despierta. Ojalá pudiera llenar su cuerpo de moratones. Intenta escuchar música, es imposible. Cada palabra suena en su cabeza como gritos desesperados que hacen eco. Se juntan todas las palabras, dejándola aturdida. Cada frase de cada canción, cada insulto de su cabeza hacia ella misma, se junta todo hasta formar algo indescriptible que solo le provoca más ganas de llorar. Pero no puede llorar. Ojalá fuera todo tan sencillo.

Ella llora por dentro mientras su semblante permanece ahí, parado, sin ninguna expresión. "No tienes ningún problema, eres una manipuladora. Te provocas a ti misma todo lo que haces para llamar nuestra atención" las palabras de sus padres aparecen de repente. Si fuera así, ¿por qué se callaría todo? ¿Por qué escondería ciertas partes de su cuerpo que han sido maltratadas por ella misma? ¿Por qué aparentaría estar siempre feliz? ¿Por qué? ¿Por qué nadie se quiere dar cuenta de que ella no está bien? Lleva años así. Ni siquiera dieron importancia cuando dejó de comer. Ni siquiera le ofrecieron ayuda cuando vieron su muñeca ensangrentada. En fin, ¿por qué iban a hacerle caso ahora? ¿Realmente les importa algo de esto? ¿O simplemente no quieren asumir esto? Ellos solo hablan de las cosas buenas. Ella no puede hablar con ellos de las cosas malas. "Deja de decir eso, que eres una jodida hipócrita de mierda" es la frase más repetida por ellos cuando intenta hablarles de que cada día aguanta menos su físico.
"-Entonces, ¿por qué te maquillas?
- Para poder mirarme al espejo sin sentir tanta repulsión por lo que veo reflejado en él.
- ¿Por qué te sacas fotos?
- Para intentar reírme de mí misma. ¿Acaso en alguna salgo sonriendo como una persona normal? No, todas son poniendo caras raras. A veces necesitas reírte de ti misma porque ya no te quedan lágrimas para llorar.
- Y si te das tanto asco, ¿por qué vistes como vistes?
- Visto de negro con pantalones.
- Y tacones.
- Tú me obligas."

Pero ellos no lo entienden, ¿cómo van a hacerlo si ni siquiera lo intentan? Es más fácil criticarlo. Siempre ha sido más fácil criticar que intentar entender algo. Y ella no soporta esto, no soporta pasarse el día mintiéndoles, fingiendo, engañándose a ella misma; es por esto por lo que se desespera tan fácilmente. Lleva años conteniendo sus sentimientos, intentando no mostrarlos porque sabe que si lo hace le harán pedazos. De hecho ya está rota. Lleva rota desde hace daños, y nadie la ayuda a recoger sus pedazos. Tiene que hacerlo sola mientras siguen rompiéndola día a día. Y así nunca podrá volver a estar "entera", cada día estará más hecha pedazos y nunca sabrá lo que es vivir. Está muerta en vida, pero eso solo lo sabe ella.



jueves, 7 de marzo de 2013

44.

Siente cómo empieza a llover, es una lluvia fina, agradable. Se para en la acera mientras mira al cielo. Sigue andando, piensan que eres estúpida. Hace caso a su cabeza y sigue andando, mirando al suelo, intentando no cruzar la mirada con nadie, intentando no ser vista, intentando desaparecer.

Cada vez llueve más, está diluviando, siente cómo el agua traspasa poco a poco la chaqueta y escucha el sonido de las gotas al caer sobre la misma. Le gusta. Está completamente mojada mientras sigue andando bajo la lluvia. Qué trágico sería que te atropellaran ahora, ¿no?, y se ríe.

La lluvia es un buen lugar para llorar. Las gotas se confunden con lágrimas que nadie ve ni quiere ver. Es, quizás, una de las cosas más hermosas para su gusto. Es entrañable que caigan del cielo, del paraíso, a la dura y fría tierra, muriendo en el intento de sobrevivir. Es curioso cómo a los humanos nos pasa lo mismo. Nacemos y durante un periodo corto de tiempo estamos aislados de todo y de todos, vivimos como en un paraíso lleno de risas y felicidad; para que luego llegue el trayecto en el que solo hay incertidumbre sobre tu futuro, en el que no sabes qué pasará; y entonces llega el temido momento, te estrellas contra la tierra, y ese es el fin de tu persona. Y ese fin no tiene que ser físico, el peor fin es el psicológico. Se mete en un lugar cerrado y cierra la puerta, ha sido de todo menos un buen día. Y empeora por momentos.


43.

-Dime algo que te guste de tu físico -le dijo.

-¿Es obligatorio responder? -preguntó, intentando hacer el tonto.

-Sí.

-Mis ojos. La forma -vio como la otra persona quedó satisfecha. mientras notaba cómo algo dentro de ella le daba un puñetazo por mentir siempre.

Pero aquello era verdad, sus ojos solían gustarle. Ya no. Nunca más. Desde que descubrió que mirándolos la gente puede intuir lo rota que está los odia, los odia con toda su alma. Desde que a través de ellos ve todas sus imperfecciones, su reflejo en el espejo, solo quiere arrancárselos. ¿Sabéis lo doloroso que puede llegar a ser eso? La llamaban búho porque "tenía los ojos demasiado grandes", la torturaban por ello. De hecho, la torturaban por cualquier cosa. Sabían que podían hacerle daño, y eso era lo que hacían. Sus padres siempre le dijeron que tenía unos ojos bonitos pero era mentira, como todas esas malditas afirmaciones diciendo que era guapa y estaba delgada. Todo malditas mentiras. ¿Para qué? Dicen que una mentira piadosa es buena, pero no siempre es así. Ella conocía la realidad, ella sabía lo que veía todos los días en el espejo. Ella lo sabía mejor que nadie porque era su propia mente la que más la castigaba con ello. Intenta reírse de su cara, de su cuerpo, de ella misma. Pero, simplemente, hay días en los que no puede hacer nada más que mirarse al espejo y llorar preguntándose por qué ella, por qué no puede ser guapa como las demás chicas. ¿Por qué? ¿Por qué nunca puede tener nada bueno? ¿Por qué? 

Escucha decir a gente que cierta persona es fea y le afecta eso más que si se lo dijeran a ella. Todos son más guapos que ella, todos tienen mejor cuerpo. No importa lo fea que sea la persona, siempre encontrará un detalle en su cara que la haga mil veces más guapa que ella.

¿Lo peor? Lo peor es que no siente nada al respecto. Solo asco. Asco y la nada, el vacío. Y no sentir nada es lo peor que te puede ocurrir.



42.

Estaban hablando tranquilamente, y su compañera le preguntó:

-Tú nunca has tenido novio, ¿no?

-¿Pero tú me has visto? ¿Quién iba a querer a una chica llena de cicatrices? ¿Quién iba a quererme siento tan fea? ¿Quién me querría estando tan gorda? ¿Acaso alguien saldría con una persona que se dedica a autodestruírse en cuando tiene ocasión? ¿Tú saldrías con  alguien como yo? Porque ni yo misma saldría conmigo. Qué va -respondió ella, riéndose, y cambió de tema-.

Lo peor de estas situaciones no es la propia situación, lo peor viene después, cuando está sola en la habitación. Su cabeza empieza a repetirle las mismas palabras una y otra vez hasta que solo se escuchan gritos en su mente, gorda, fea, inútil, das asco, muérete, muérete gorda de mierda. Y llegan los atracones, llega la ansiedad, llega la tortura de nuevo, vuelve a aparecer la depresión, insomnio, falta de energía, risa nerviosa, temblores, mareos, ganas de vomitar, pero, sobre todo, asco. Asco porque no soporta ser quien es ni cómo es. Asco porque su corazón sigue latiendo. Asco porque no puede acabar con todo.



martes, 5 de marzo de 2013

41.

-¿Por qué te gusta tanto ir al gimnasio? -preguntó él.
-Pues... -se quedó pensativa un momento-, porque estoy gorda; porque no puedo dejar de comer como el año pasado; porque me doy demasiado asco; para intentar ser buena en algo; para ser delgada como cuando era pequeña; para que no se sigan riendo de mí; para dejar de dar asco; para que me dejen de rechazar porque soy gorda y fea; porque, ya que no puedo dejar de ser fea, por lo menos dejar de ser gorda; porque necesito sentir cómo la grasa se quema; porque necesito matarme y sentir el dolor; porque así me desahogo; porque nunca seré buena en nada; porque soy un fallo; porque nunca nadie me querrá; porque cada día me odio más; porque necesito que mi mente se calle; necesito que ella se calle; porque necesito sentir ese entumecimiento al sobreentrenar porque, no sé, supongo que le he cogido el gusto a hacer ejercicio -respondió, finalmente, con la sonrisa rota.


domingo, 3 de marzo de 2013

40.

Ella habla como una persona normal, se ríe, intenta comer con normalidad, hace bromas, sonríe..., pero nunca suele mirar a los ojos de otras personas, por miedo a saber lo que su mente le dice que están pensando sobre ella.

-¡Hola! ¿Qué tal todo? -le dice una persona.

 Sabes que están pensando que eres fea, estás gorda y das asco. Solo te hablan por pena, se ríen de ti, cállate ya, gorda de mierda. ¿Por qué sigues hablándoles? ¿No ves que no te quieren? ¿No ves que nadie te quiere? Por Dios, mírate. Das asco, das pena. ¿Por qué sigues torturando a la gente con tu presencia? Muérete de una vez, así todo sería mejor. Todo sería mejor sin ti. Todos están esperando ansiosos ese momento, nadie te quiere y nunca nadie lo hará. ¿Acaso crees que con tu apariencia física alguien te puede querer? ¡Por no hablar de tu mente! Que parece que estás loca y que eres retrasada. Muérete de una vez. Muérete gorda fea de mierda. Hazlo. Mátate.

-Pues muy bien -responde ella con la sonrisa rota de la que nunca nadie se da cuenta-, ¿y tú?


viernes, 1 de marzo de 2013

39.

-Nunca seré lo suficientemente buena -susurra mirando a la nada.

Mira a su alrededor, todos parecen tan felices y tan buenos en todo. Y los que no son buenos en nada, por lo menos son guapos y/o delgados. Toda esa gente desconocida tiene una personalidad muy agradable. Sonríen, ríen, son inteligentes, son buenos en algo, y su apariencia física no es desagradable. Ella es todo lo contrario, sonríe solo cuando alguien la está mirando, no es inteligente, no es buena en nada, y, su apariencia física, cada vez da más asco. ¿Qué le queda? Tragar e intentar ser buena en algo. Pero siempre hay un obstáculo, y ese obstáculo es ella misma. Se obsesiona con todo demasiado, lo deja a medias, se desespera..., no tiene término medio.

¿Y si consigue algo? No le da importancia, podría haberlo hecho mejor. O dice que terceras personas han sido caritativas con ella. Nunca se lo merece. ¿Si no lo consigue? Tortura física y psíquica.

Y todo se resume a eso. ¿Quién iba a querer a una perdedora? ¿Quién iba a querer a alguien que no es capaz de mirarse a un espejo sin sentir asco y querer llorar? ¿Quién iba a querer a una mente tan autodestructiva? En definitiva, ¿quién la iba a querer a ella?


lunes, 25 de febrero de 2013

37.

-Eres emo, eres emo -decían mientras se reían.
-¿Por qué decís eso? -preguntó ella.
-Por que vas de negro siempre, seguro que te quieres suicidar -más risas-, ¡hazlo, a nadie le importaría!

Esa escena en su cabeza una y otra vez. Cada vez con más volumen, le gritan, se ríen a carcajadas, la señalan, la insultan. Si ellos supieran que ya lo ha intentando solo se reirían más, ¿puede ese tipo de gente cambiar? Obviamente no. Ella solo espera que el karma se dedique a devolvérselas todas juntas.


jueves, 21 de febrero de 2013

33.

La culpa siempre la tiene ella, siempre, no importa qué haya pasado ni cómo haya ocurrido, que ella siempre tendrá la culpa. ¿Por qué? ¿No se dan cuenta que solo la hunden cada vez más y más? ¿Nadie ve que ya ha tocado fondo? Ella misma se basta para autodestruirse, las externalidades solo empeoran las cosas. Y ellos lo saben, lo saben porque ella se lo ha dicho. Pero todo es una "tontería".

La tachan como rara, cuando deberían ser los que más intentaran apoyarla, pero como no es la "hija perfecta", hay que torturarla para que lo sea. Y en eso se resume todo, ella nunca será lo suficientemente buena para nada, y ellos no hacen más que recordárselo a diario.


31.

Ella saluda a todos siempre que llega a un sitio con gente que conoce. Nadie le responde, no es lo suficientemente importante, guapa, delgada o inteligente para que alguien pierda su tiempo saludándola. Ella lo sabe, ellos lo saben, todos lo saben. Y, también está segura de que siempre será así porque nunca ha sido lo suficientemente buena para nada, y nunca lo será.

Y quizás es por eso por lo que no consigue abrirse a la gente, quizás es por eso por lo que prefiere no salir con nadie...sabe que va a molestar, no quiere ser un estorbo. Al fin y al cabo, ¿quién querría estar con ella voluntariamente? En el fondo, sabe que lo le importa a nadie y, que si no estuviera aquí, tampoco se darían cuenta.



miércoles, 20 de febrero de 2013

30.

"Puta cría de mierda". La misma frase repetida una y otra, y otra vez por la misma persona: tu propio padre. ¿No sabes que estás destrozando a tu maldita hija? ¿No sabes que esa frase es la culpable de mucha sangre? ¿No sabes que solo empeoras las cosas?

Cuando esa frase es dicha, todo su mundo se derrumba. No soporta esa frase, puede aguantar perfectamente que le llamen "gorda", "fea", "asquerosa", etc., pero no puede con un "puta cría de mierda" que venga de su padre. La hace sentir más inútil de lo habitual, más fea, más tonta, más gorda, más asquerosa..., es como si ese simple conjunto de palabras juntaran todo lo que ella piensa de sí misma para matarla por dentro.

¿Todos los padres tratarán así a sus hijos?, se pregunta ella constantemente. A lo mejor la tratan así porque no debió de haber nacido, ha destrozado la vida de sus padres con su presencia, o por quién sabe el qué. Ella simplemente se limita a llorar, a intentar expulsar todo lo que está dentro de ella, pero ni eso es suficiente. El daño que hace esa frase, llega más allá. Y necesita medidas más drásticas que unas simples lágrimas.


martes, 19 de febrero de 2013

29.

Es gracioso cómo cuando apenas comes tienes un "buen día", vives en una pequeña nube de euforia, que sabes que se esfumará en cuanto te mires en el espejo.

Ella lo sabía, pero, aún así, tenía que aprovecharlo, ¿quién sabe cuándo se volvería a sentir así? Toda la mañana estuvo mal, no le habían vendido las pastillas porque "eran para diabéticos", y no quisieron vendérselas. Necesitaba esas pastillas porque quitaban todo el apetito posible, y quemaban la grasa sobrante de tu cuerpo. Necesitaba esas pastillas. Pero no puede comprarlas.

Al mediodía todo "se arregló", no comió ni 500 calorías en toda la mañana y, en la tarde, apenas 150. Seguramente estén la mayoría más que quemadas, eso la aliviaba y la hacía sentir bien. No estoy enferma, se dice para estar enferma debería estar delgada. Tal vez hoy tenga más suerte con los vómitos, que, por ahora, no logra llevar a cabo.


lunes, 18 de febrero de 2013

28.

Ese puto sentimiento de culpa ante cada bocado. Esa rabia acumulada al saber que no vas a poder dar marcha atrás ni vomitar, porque nunca lo has conseguido y, seguramente, no lo conseguirás ahora. Ese odio irracional al mirarte al espejo y ver solo grasa. Ese sentimiento de culpa y de pánico ante tu cuerpo. Esa necesidad de adelgazar, ¿por qué? porque aunque todos te mienten diciendo "estás delgada" sabes que en realidad estás gorda, y que nunca nadie te va a querer así porque, al fin y al cabo, ni tu misma te quieres.


26.

GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. 

Todo el rato en su cabeza. Estás gorda y eres fea, nadie te quiere ni te querrá nunca, ¿no lo ves? Es obvio. Lo peor es que sabe que esa vocecilla tiene razón. Nunca la han querido, ¿por qué alguien iba a hacerlo ahora?

Se mira al espejo, y sus ojos se inundan en lágrimas. No llores, no seas débil, asume de una vez que das asco y todo irá a mejor. Está harta de ser siempre la gorda, la fea, la que da asco, la amargada, la payasa, la callada o la que no para de hablar. Siempre igual. ¿La gente puede cambiar? No. Ni en un lugar nuevo, ni en ninguna extraña circunstancia. Lo pueden ocultar, sí, pero no para siempre.

Mírate al espejo -se obliga a sí misma-, mira el asco que das. Es penoso que alguna vez te hayan gustado tus ojos, míralos, son horribles, como el resto de tu cara y de tu cuerpo. Oh, hablemos de tu cuerpo -sigue hablando esa vocecilla-, mírate, cada día estás más gorda. Mírate, das pena. ¿Cómo puedes salir de casa con ese aspecto? Sí, ya sé que es el que tienes, pero, ¡por Dios! Das pena. Eres penosa. Ellos tenían razón. Das asco. Tienes que volver a dejar de comer, a ver si así mejoras algo físicamente, porque cada día estás peor.

Y así es como sabe que ha vuelto a tocar fondo.




domingo, 17 de febrero de 2013

25.

Ella estaba acostada, intentando dormir, sus padres habían estado discutiendo mientras ella se duchaba en el hotel. Sintió una mano tocándole el pie y se sobresaltó. Ahí estaba su madre, mirándola -como siempre-, con esa mirada de superioridad.

-¿Qué quieres ahora? -dijo ella.
-Nada -se rió su madre.
-Dios, te odio, ¡mira lo que estás haciendo!
-¿Qué estoy haciendo, dime? -notaba la burla en su mirada y en sus palabras.
-Estás jodiendo esta familia -susurró conteniendo las lágrimas.
-¿Yo? No me hagas reír, tú eres la culpable de todo.
-No puedes hacerme esto, yo no tengo la culpa de esto -dijo, notando cómo se le rompía la voz y empezaba a llorar.
-Eso es, llora -dijo riéndose-. Lo que a ti te pasa es que estás celosa de que yo tenga a alguien que me quiera, y tú vas a morir sola porque das asco.
-Por favor, para -suplicó llorando.
-¿Qué? ¿Te jode que tu madre esté mucho mejor que tú o qué? -dijo sonriendo.
-Solo eres un puto saco de huesos -respondió ella con rabia, sabiendo que ella quería ser un saco de huesos.
-Pues para ser eso, me piropean siempre y me desnudan con la mirada.
-Te odio, mamá, te odio mucho.
-¡Parad! -dijo su padre- Y tú -dirigiéndose a su madre-, tú vete a ducharte que por hoy ya has hecho suficiente.

Y su madre se fue sonriente al baño a darse la ducha, seguramente orgullosa de haber vuelto a romper a su hija.


24.

Hoy estoy bien, pensó ella tan pronto despertarse. Hoy será un buen día, se intenta auto-convencer. La mañana fue bien, pero llegó la hora de la comida. Comió normal, como siempre, pero no soporta la sensación de haber quedado satisfecha. No soporta la sensación de un estómago lleno. Se siente gorda, inútil, asquerosa. Luego te quejas de que nadie te quiere, normal, estás gorda y das asco. No mereces la pena. Ojalá estuvieras muerta.

Ella es fuerte, pero a veces eso no es suficiente. Es lo malo de las cosas rotas, que aunque intentes arreglarlas, siempre quedará un trozo de ellas que no consigas que vuelva a ser como antes, y en ese trozo se producen las fugas. Fugas que pueden llevar a que se rompa de nuevo. Y ella era como un vaso roto.

Deja de comer, estás gorda, deja de comer, ya lo hiciste una vez, puedes volver a hacerlo, debes volver a hacerlo Tienes que ser sana, no por ti, por ellos.



sábado, 16 de febrero de 2013

22.

Llevas toda tu vida escuchando cómo te insultan, cómo se ríen de ti, cómo te intentan destruir a través de sus palabras y actos. Llega alguien, y te dice algo bonito, ¿te lo vas a creer? Exacto, no.

Y eso es lo que ella piensa, no se puede creer ningún cumplido. Se acuerda de cuando le decían cosas como guapa para reírse más de ella, y degradarla hasta el punto en el que solo podía llorar cada vez que escuchaba esa palabra. Las conversaciones se repiten una y otra vez en su mente:
"- Qué guapa estás hoy -decían sonriendo.
- ... -ella no contestaba.
-PFFFFFJAJAJJAJAJAJJAJA la fea esta de mierda cree que es guapa -empezaban todos a reirse-, ¡tú que vas a ser guapa! ¿Te has visto? Das asco, nunca nadie te va a querer -seguían riéndose y ella se iba mientras le seguían gritando "guapa"."

Ahora, ¿cómo se va a creer que le digan algo bonito? No puede callar esa voz que le grita "te están mintiendo, se van a reír de ti como ellos lo hicieron".

Después de todo, no puedes intentar arreglar algo que está roto, hecho ceniza.


21.

Es curioso cómo una sonrisa o una determinada forma de actuar puede esconder lo más inesperado sobre una persona. Ella lo sabía, por eso mismo tenía esa forma de actuar tan "perfecta". Pero empezó a obsesionarse con todo, su manera de actuar comenzó a tener cambios bruscos, no podía controlarse. Los ataques de pánico, de ansiedad, no paraban de aparecer y no sabía cómo pararlo. Discutía con sus padres, reía, lloraba, se torturaba cuando estaba sola en su habitación. No comía, o intentaba hacerlo lo mínimo posible, se hería a sí misma...

Pero nada importaba porque ella "estaba bien y era feliz porque siempre se estaba riendo".

Y siempre en su mente: