Recuerdo el sonido de aquella risa jocosa al escucharme llorar. Recuerdo cómo me gritabas que llorara. Recuerdo cómo te mofabas de mis lágrimas.
Intento olvidar, te juro por lo más sagrado que intento olvidar todo ese daño...pero no puedo. ¿Cómo se supone que puedes olvidar que la que se supone que es "la persona que más te quiere y querrá" del mundo, te hace llorar y se alegra de ello? ¿Cómo puedo aceptar que a una madre le guste causar dolor a su única hija? ¿Cómo debo entender todo esto?
De pequeña, siempre eran las mismas frases... "no debes pronunciar el verbo 'odiar' porque es una palabra muy fuerte y muy fea", "no debes morderte las uñas", "debes integrarte más con tus amigos", etc. Debes, debes, debes, debes... ¿acaso significa la palabra deber algo para ti? No sé, no lo sé. No sé cuándo las cosas se volvieron de esta manera. Quizás fue mi culpa, eso no lo sé. Lo único que conozco a ciencia cierta es que, cuando era muy pequeña y hacía lo que querías, siempre todo eran rosas.
Pero me cambié de colegio y el odio de mis compañeros hacia mí me corrompió... aún así creo que deberías sentirte orgullosa de que nunca haya repetido, ni fumado, ni bebido, ni mierdas varias a causa de aquello. Pero no. Aquí solo te sientes orgullosa cuando cuentas a los demás que tu hija está estudiando una carrera y que las ha aprobado todas. Solo en ese momento parece que se te olvida todo.
¿Por qué tu hija ha pasado de ser alguien súper cercano y cariñoso a alguien lejano y frío? ¿Te lo has preguntado alguna vez? ¿Has pensado en cualquier causa? ¿Acaso te has preocupado por ello? Cuando tenía sobre 13-14 años, me llevaste a un puto psicólogo a una sola sesión "porque te contestaba mal". Pero claro, según la psicóloga yo era "una pequeña Hitler" y blablaba. Si se hubiera molestado en indagar un poco, sería más que obvio que me comportaba de una manera agresiva por lo que vivía a diario en el puto colegio. Pero no.
Ahora claro, como "estoy muy mal", me mandan a otra puta psicóloga. Es gracioso porque, tras cada sesión, preguntáis "¿ya estás curada, no? No tienes que volver más". Y yo solo empeoro y empeoro más. Pero lo más gracioso, y a la vez lo más triste, es que el único motivo por el que sigo viva es por vosotros, mi padre y mi madre, porque no quiero ser tan egoísta como para joderos la vida con mi muerte. A veces creo que ni os importaría el hecho de que yo me fuera, sinceramente. Ahora mismo te odio, mamá. Mucho. Y odio esto porque a la vez te quiero, pero siento que no te lo mereces.
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martes, 6 de agosto de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
48.
Observa su abdomen en el espejo. ¿Por qué sigo con esta mierda?, susurra. Está hinchada, la ansiedad la está matando, apenas puede moverse, está agotada por el ejercicio. Ah, ya...porque estás gorda, asquerosa, obesa, desagradable. No le quedan lágrimas. Se dedica a mirar su reflejo, su grasa, su fealdad.
Ellos no lo entienden, suspira. Recuerda una conversación con su madre y la bloquea, no le apetece recordar nada. Vas a volver a caer. Ya lo he hecho. Vas a morir. Si lo hago, tú vendrás conmigo.
Sus conversaciones internas intentando matarla, como de costumbre. Recuerda el "te conozco mejor que tú a ti misma" de su madre. Sonríe. Intenta aguantar la risa pero suelta una carcajada. Cambia la cara radicalmente, seriedad. Si ella supiera todo lo que pasa por su mente. La de veces que ha estado al borde de dejarlo todo. Pero por supuesto que no lo sabe, ¿cómo lo va a saber si solo está atenta a la imagen que pueda transmitir su hija? ¿Cómo va a saberlo si solo le preocupa que su hija le deje en ridículo o no? ¿Cómo?
Intenta dejar de pensar en el tema, y se concentra en el espejo. Das asco, ni tú misma te quieres, nadie te querrá. Y, con esta frase, apaga la luz y se va a dormir, esperando que, quizás, mañana no sea capaz de despertarse porque está muerta.
Ellos no lo entienden, suspira. Recuerda una conversación con su madre y la bloquea, no le apetece recordar nada. Vas a volver a caer. Ya lo he hecho. Vas a morir. Si lo hago, tú vendrás conmigo.
Sus conversaciones internas intentando matarla, como de costumbre. Recuerda el "te conozco mejor que tú a ti misma" de su madre. Sonríe. Intenta aguantar la risa pero suelta una carcajada. Cambia la cara radicalmente, seriedad. Si ella supiera todo lo que pasa por su mente. La de veces que ha estado al borde de dejarlo todo. Pero por supuesto que no lo sabe, ¿cómo lo va a saber si solo está atenta a la imagen que pueda transmitir su hija? ¿Cómo va a saberlo si solo le preocupa que su hija le deje en ridículo o no? ¿Cómo?
Intenta dejar de pensar en el tema, y se concentra en el espejo. Das asco, ni tú misma te quieres, nadie te querrá. Y, con esta frase, apaga la luz y se va a dormir, esperando que, quizás, mañana no sea capaz de despertarse porque está muerta.
sábado, 16 de marzo de 2013
46.
Observa pegada a la ventanilla cómo las luces de la carretera se convierten en borrones, y desaparecen. Se cae una lágrima mientras la música sigue sonando en sus auriculares. Dicen que la música calla tus pensamientos...se nota que realmente nunca han estado jodidos, suspira y aguanta las lágrimas. Comienzan a arderle los ojos. No puede llorar. No debe llorar. Se odia, odia todo lo que tenga que ver con ella, incluido el exterior. Ojalá no hubiera nacido. Quizás así todo sería más fácil. Pero no.
Su familia le saluda, parecen felices, ella se limita a fingir la sonrisa, como siempre. No pueden notar nada, aunque realmente desearía poder contarles todo. Un recuerdo viene a su cabeza. Un par de días antes, ella llorando hasta quedarse dormida, imaginando cómo sería poder soltarlo todo, poder desahogarse, poder sacar todos esos demonios que la están matando por dentro. Pero no puede hacerlo, lo rechazarían, se reirían o la ignorarían. Y ahora solo quiere acabar con todo de una vez.
domingo, 3 de marzo de 2013
40.
Ella habla como una persona normal, se ríe, intenta comer con normalidad, hace bromas, sonríe..., pero nunca suele mirar a los ojos de otras personas, por miedo a saber lo que su mente le dice que están pensando sobre ella.
-¡Hola! ¿Qué tal todo? -le dice una persona.
Sabes que están pensando que eres fea, estás gorda y das asco. Solo te hablan por pena, se ríen de ti, cállate ya, gorda de mierda. ¿Por qué sigues hablándoles? ¿No ves que no te quieren? ¿No ves que nadie te quiere? Por Dios, mírate. Das asco, das pena. ¿Por qué sigues torturando a la gente con tu presencia? Muérete de una vez, así todo sería mejor. Todo sería mejor sin ti. Todos están esperando ansiosos ese momento, nadie te quiere y nunca nadie lo hará. ¿Acaso crees que con tu apariencia física alguien te puede querer? ¡Por no hablar de tu mente! Que parece que estás loca y que eres retrasada. Muérete de una vez. Muérete gorda fea de mierda. Hazlo. Mátate.
-Pues muy bien -responde ella con la sonrisa rota de la que nunca nadie se da cuenta-, ¿y tú?
-¡Hola! ¿Qué tal todo? -le dice una persona.
Sabes que están pensando que eres fea, estás gorda y das asco. Solo te hablan por pena, se ríen de ti, cállate ya, gorda de mierda. ¿Por qué sigues hablándoles? ¿No ves que no te quieren? ¿No ves que nadie te quiere? Por Dios, mírate. Das asco, das pena. ¿Por qué sigues torturando a la gente con tu presencia? Muérete de una vez, así todo sería mejor. Todo sería mejor sin ti. Todos están esperando ansiosos ese momento, nadie te quiere y nunca nadie lo hará. ¿Acaso crees que con tu apariencia física alguien te puede querer? ¡Por no hablar de tu mente! Que parece que estás loca y que eres retrasada. Muérete de una vez. Muérete gorda fea de mierda. Hazlo. Mátate.
-Pues muy bien -responde ella con la sonrisa rota de la que nunca nadie se da cuenta-, ¿y tú?
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jueves, 28 de febrero de 2013
38.
-¿Bullying? -dijo. No he conocido ningún caso.
-Qué suerte, -respondió ella.
-Pero...¿qué te hacen en el bullying exactamente? -preguntó, curiosa.
-¿Que qué hacen? Más bien "¿qué no te hacen?". Ellos son los culpables de todo, de absolutamente todo. Todo empieza con pequeños insultos, que todos se toman a broma. Poco a poco estos insultos crecen y se hacen más duros, y comienzan a ser tus motes. A mí no me duraron demasiado, ya que tengo un nombre poco común, pero a las personas con nombres más comunes (y que no lo sufrieron en un grado tan alto como el mío) les quedó como su mote de por vida. Bueno, después de los insultos y las bromas, llegan los tirones de pelo, te levantan la falda (yo llevaba uniforme), te encierran en los armarios, te hacen odiarte hasta límites insospechados. ¿Y crees que todo acaba ahí? No. ¿Crees que solo ocurre en el colegio? Tampoco. Te ve gente por la calle, te insulta, se ríen de ti, hacen que no quieras salir de casa, pero tus padres te obligan. No tienes amigos, nadie se acerca a ti a no ser que le convenga. Las únicas personas que hablan contigo, te insultan y te bajan más la autoestima, destrozándote por completo. ¿En época no escolar? Llamadas, mensajes, comentarios en Tuenti. Aún me acuerdo de dos llamadas: una de ellas me dijo que iba a morir en 10 días; la otra, simplemente, me llamó de todo. ¿Crees que eso no pasa factura? ¿Crees que estoy tan cerrada en mí misma porque me gusta? ¿Crees que no me gustaría ser como todas vosotras y poder hablar normal con la gente? ¿Crees que me encanta sentir que sobro hasta en mi propia casa? No. Puede que todo empiece con una broma, pero acaba con muchas vidas. Y el fin de la vida de una persona no tiene porqué ser la muerte física. No me apetece contarlo ahora, muchas cosas -se limitó a responder.
-Qué suerte, -respondió ella.
-Pero...¿qué te hacen en el bullying exactamente? -preguntó, curiosa.
-
lunes, 25 de febrero de 2013
37.
-Eres emo, eres emo -decían mientras se reían.
-¿Por qué decís eso? -preguntó ella.
-Por que vas de negro siempre, seguro que te quieres suicidar -más risas-, ¡hazlo, a nadie le importaría!
Esa escena en su cabeza una y otra vez. Cada vez con más volumen, le gritan, se ríen a carcajadas, la señalan, la insultan. Si ellos supieran que ya lo ha intentando solo se reirían más, ¿puede ese tipo de gente cambiar? Obviamente no. Ella solo espera que el karma se dedique a devolvérselas todas juntas.
-¿Por qué decís eso? -preguntó ella.
-Por que vas de negro siempre, seguro que te quieres suicidar -más risas-, ¡hazlo, a nadie le importaría!
Esa escena en su cabeza una y otra vez. Cada vez con más volumen, le gritan, se ríen a carcajadas, la señalan, la insultan. Si ellos supieran que ya lo ha intentando solo se reirían más, ¿puede ese tipo de gente cambiar? Obviamente no. Ella solo espera que el karma se dedique a devolvérselas todas juntas.
jueves, 21 de febrero de 2013
31.
Ella saluda a todos siempre que llega a un sitio con gente que conoce. Nadie le responde, no es lo suficientemente importante, guapa, delgada o inteligente para que alguien pierda su tiempo saludándola. Ella lo sabe, ellos lo saben, todos lo saben. Y, también está segura de que siempre será así porque nunca ha sido lo suficientemente buena para nada, y nunca lo será.
Y quizás es por eso por lo que no consigue abrirse a la gente, quizás es por eso por lo que prefiere no salir con nadie...sabe que va a molestar, no quiere ser un estorbo. Al fin y al cabo, ¿quién querría estar con ella voluntariamente? En el fondo, sabe que lo le importa a nadie y, que si no estuviera aquí, tampoco se darían cuenta.
Y quizás es por eso por lo que no consigue abrirse a la gente, quizás es por eso por lo que prefiere no salir con nadie...sabe que va a molestar, no quiere ser un estorbo. Al fin y al cabo, ¿quién querría estar con ella voluntariamente? En el fondo, sabe que lo le importa a nadie y, que si no estuviera aquí, tampoco se darían cuenta.
lunes, 18 de febrero de 2013
27.
"-Dime, ¿querrías morir?
-¿Estás hablando de suicidarme? -preguntó ella, perpleja.
-Sí.
-¿Sabes? Nunca lo haría por ellos, por mis padres. Sí, hemos tenido mil y una discusiones, pero les quiero demasiado como para destrozarles la vida. Respecto a mis amigos, no tengo muchos, pero sí he vivido la experiencia de que una amiga se suicide y es horrible. ¿Qué más? La gente que me hizo daño. Sí. Esa gentuza. Tengo que demostrarles que yo puedo seguir con todo, que puedo ser feliz y vivir, que no tenían razón cuando me dijeron que era una inútil. Si no fuera por eso, ya me habría suicidado hace mucho. Bueno, corrijo, si no fuera por mis padres, yo ya no estaría aquí. Sé lo que es desear morir, sé lo que es sufrir por seguir viva, odiar con todo el corazón el hecho de seguir respirando. Sí, sé lo que es no mirar a los lados para que te atropellen "por accidente" y sí, también sé lo que es soñar que te mueres, y despertarte feliz porque aún crees que estás muerta. Con lo cual, no sé qué responderte, por una parte sí que querría, pero no lo haría por ellos, por mi familia, porque es lo único que tengo. Quizás, cuando ellos falten, causaré mi propia muerte, antes no. No, no querría -responde, tras una breve pausa-."
-¿Estás hablando de suicidarme? -preguntó ella, perpleja.
-Sí.
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