viernes, 1 de marzo de 2013

39.

-Nunca seré lo suficientemente buena -susurra mirando a la nada.

Mira a su alrededor, todos parecen tan felices y tan buenos en todo. Y los que no son buenos en nada, por lo menos son guapos y/o delgados. Toda esa gente desconocida tiene una personalidad muy agradable. Sonríen, ríen, son inteligentes, son buenos en algo, y su apariencia física no es desagradable. Ella es todo lo contrario, sonríe solo cuando alguien la está mirando, no es inteligente, no es buena en nada, y, su apariencia física, cada vez da más asco. ¿Qué le queda? Tragar e intentar ser buena en algo. Pero siempre hay un obstáculo, y ese obstáculo es ella misma. Se obsesiona con todo demasiado, lo deja a medias, se desespera..., no tiene término medio.

¿Y si consigue algo? No le da importancia, podría haberlo hecho mejor. O dice que terceras personas han sido caritativas con ella. Nunca se lo merece. ¿Si no lo consigue? Tortura física y psíquica.

Y todo se resume a eso. ¿Quién iba a querer a una perdedora? ¿Quién iba a querer a alguien que no es capaz de mirarse a un espejo sin sentir asco y querer llorar? ¿Quién iba a querer a una mente tan autodestructiva? En definitiva, ¿quién la iba a querer a ella?


No hay comentarios:

Publicar un comentario