Es curioso cómo una sonrisa o una determinada forma de actuar puede esconder lo más inesperado sobre una persona. Ella lo sabía, por eso mismo tenía esa forma de actuar tan "perfecta". Pero empezó a obsesionarse con todo, su manera de actuar comenzó a tener cambios bruscos, no podía controlarse. Los ataques de pánico, de ansiedad, no paraban de aparecer y no sabía cómo pararlo. Discutía con sus padres, reía, lloraba, se torturaba cuando estaba sola en su habitación. No comía, o intentaba hacerlo lo mínimo posible, se hería a sí misma...
Pero nada importaba porque ella "estaba bien y era feliz porque siempre se estaba riendo".
Y siempre en su mente:

No hay comentarios:
Publicar un comentario