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viernes, 10 de mayo de 2013

51.

Has adelgazado, dicen todos.

Has adelgazado, dicen las dos tallas menos de pantalón.

Has adelgazado, dicen las camisetas anchas que antes solían ser ajustadas.

Has engordado, dice el espejo.

Te estás convirtiendo en una maldita foca, dice su cabeza.

Obesa de mierda, dicen sus lágrimas.

Al fin y al cabo, ha aprendido a "no escuchar lo que los demás dicen, porque solo dicen mentiras".



martes, 26 de marzo de 2013

48.

Observa su abdomen en el espejo. ¿Por qué sigo con esta mierda?, susurra. Está hinchada, la ansiedad la está matando, apenas puede moverse, está agotada por el ejercicio. Ah, ya...porque estás gorda, asquerosa, obesa, desagradable. No le quedan lágrimas. Se dedica a mirar su reflejo, su grasa, su fealdad.

Ellos no lo entienden, suspira. Recuerda una conversación con su madre y la bloquea, no le apetece recordar nada. Vas a volver a caer. Ya lo he hecho. Vas a morir. Si lo hago, tú vendrás conmigo.

Sus conversaciones internas intentando matarla, como de costumbre. Recuerda el "te conozco mejor que tú a ti misma" de su madre. Sonríe. Intenta aguantar la risa pero suelta una carcajada. Cambia la cara radicalmente, seriedad. Si ella supiera todo lo que pasa por su mente. La de veces que ha estado al borde de dejarlo todo. Pero por supuesto que no lo sabe, ¿cómo lo va a saber si solo está atenta a la imagen que pueda transmitir su hija? ¿Cómo va a saberlo si solo le preocupa que su hija le deje en ridículo o no? ¿Cómo?

Intenta dejar de pensar en el tema, y se concentra en el espejo. Das asco, ni tú misma te quieres, nadie te querrá. Y, con esta frase, apaga la luz y se va a dormir, esperando que, quizás, mañana no sea capaz de despertarse porque está muerta.


miércoles, 20 de marzo de 2013

47.

Ansiedad. Ansiedad a todas horas. Suele lograr controlarla, pero hay días en los que explota y no puede más. Hoy es uno de esos días. Llora de impotencia, tiene todos los músculos de su cuerpo en tensión, no es capaz de relajarse, no es capaz de pensar de una manera clara.

Se mira al espejo y no se reconoce, odia lo que está mirando, solo quiere arañarse su cuerpo entero, quiere destrozar hasta la más minúscula parte de su ser, destruirse físicamente. Pero no puede, no debe. La ansiedad se apodera de ella y siente como si no estuviera en este mundo, está en otro sitio. Se desespera, se araña la cara. Siente como si se estuviera volviendo loca. Mira hacia cada rincón de la habitación. Le pone enferma hasta el sonido de su propia respiración. Se le duerme una pierna, la golpea hasta que despierta. Ojalá pudiera llenar su cuerpo de moratones. Intenta escuchar música, es imposible. Cada palabra suena en su cabeza como gritos desesperados que hacen eco. Se juntan todas las palabras, dejándola aturdida. Cada frase de cada canción, cada insulto de su cabeza hacia ella misma, se junta todo hasta formar algo indescriptible que solo le provoca más ganas de llorar. Pero no puede llorar. Ojalá fuera todo tan sencillo.

Ella llora por dentro mientras su semblante permanece ahí, parado, sin ninguna expresión. "No tienes ningún problema, eres una manipuladora. Te provocas a ti misma todo lo que haces para llamar nuestra atención" las palabras de sus padres aparecen de repente. Si fuera así, ¿por qué se callaría todo? ¿Por qué escondería ciertas partes de su cuerpo que han sido maltratadas por ella misma? ¿Por qué aparentaría estar siempre feliz? ¿Por qué? ¿Por qué nadie se quiere dar cuenta de que ella no está bien? Lleva años así. Ni siquiera dieron importancia cuando dejó de comer. Ni siquiera le ofrecieron ayuda cuando vieron su muñeca ensangrentada. En fin, ¿por qué iban a hacerle caso ahora? ¿Realmente les importa algo de esto? ¿O simplemente no quieren asumir esto? Ellos solo hablan de las cosas buenas. Ella no puede hablar con ellos de las cosas malas. "Deja de decir eso, que eres una jodida hipócrita de mierda" es la frase más repetida por ellos cuando intenta hablarles de que cada día aguanta menos su físico.
"-Entonces, ¿por qué te maquillas?
- Para poder mirarme al espejo sin sentir tanta repulsión por lo que veo reflejado en él.
- ¿Por qué te sacas fotos?
- Para intentar reírme de mí misma. ¿Acaso en alguna salgo sonriendo como una persona normal? No, todas son poniendo caras raras. A veces necesitas reírte de ti misma porque ya no te quedan lágrimas para llorar.
- Y si te das tanto asco, ¿por qué vistes como vistes?
- Visto de negro con pantalones.
- Y tacones.
- Tú me obligas."

Pero ellos no lo entienden, ¿cómo van a hacerlo si ni siquiera lo intentan? Es más fácil criticarlo. Siempre ha sido más fácil criticar que intentar entender algo. Y ella no soporta esto, no soporta pasarse el día mintiéndoles, fingiendo, engañándose a ella misma; es por esto por lo que se desespera tan fácilmente. Lleva años conteniendo sus sentimientos, intentando no mostrarlos porque sabe que si lo hace le harán pedazos. De hecho ya está rota. Lleva rota desde hace daños, y nadie la ayuda a recoger sus pedazos. Tiene que hacerlo sola mientras siguen rompiéndola día a día. Y así nunca podrá volver a estar "entera", cada día estará más hecha pedazos y nunca sabrá lo que es vivir. Está muerta en vida, pero eso solo lo sabe ella.



jueves, 28 de febrero de 2013

38.

-¿Bullying? -dijo. No he conocido ningún caso.
-Qué suerte, -respondió ella.
-Pero...¿qué te hacen en el bullying exactamente? -preguntó, curiosa.
-¿Que qué hacen? Más bien "¿qué no te hacen?". Ellos son los culpables de todo, de absolutamente todo. Todo empieza con pequeños insultos, que todos se toman a broma. Poco a poco estos insultos crecen y se hacen más duros, y comienzan a ser tus motes. A mí no me duraron demasiado, ya que tengo un nombre poco común, pero a las personas con nombres más comunes (y que no lo sufrieron en un grado tan alto como el mío) les quedó como su mote de por vida. Bueno, después de los insultos y las bromas, llegan los tirones de pelo, te levantan la falda (yo llevaba uniforme), te encierran en los armarios, te hacen odiarte hasta límites insospechados. ¿Y crees que todo acaba ahí? No. ¿Crees que solo ocurre en el colegio? Tampoco. Te ve gente por la calle, te insulta, se ríen de ti, hacen que no quieras salir de casa, pero tus padres te obligan. No tienes amigos, nadie se acerca a ti a no ser que le convenga. Las únicas personas que hablan contigo, te insultan y te bajan más la autoestima, destrozándote por completo. ¿En época no escolar? Llamadas, mensajes, comentarios en Tuenti. Aún me acuerdo de dos llamadas: una de ellas me dijo que iba a morir en 10 días; la otra, simplemente, me llamó de todo. ¿Crees que eso no pasa factura? ¿Crees que estoy tan cerrada en mí misma porque me gusta? ¿Crees que no me gustaría ser como todas vosotras y poder hablar normal con la gente? ¿Crees que me encanta sentir que sobro hasta en mi propia casa? No. Puede que todo empiece con una broma, pero acaba con muchas vidas. Y el fin de la vida de una persona no tiene porqué ser la muerte física. No me apetece contarlo ahora, muchas cosas -se limitó a responder.




lunes, 25 de febrero de 2013

36.

Vomita, hazlo ya, venga. Decía una voz en su interior, hazlo, puta gorda de mierda. Pero ella no podía. Había gente en casa y no quería que la escucharan vomitar, aparte, ¿por qué iba a funcionar esta vez? Ella nunca conseguía vomitar, de ninguna forma. Puta gorda de mierda, tenías que haberte muerto aquel día.

Ella está agobiada, hoy tiene una ansiedad por la comida que ni ella misma se lo puede creer. Puta gorda. ¿Por qué? Necesita unos días de ayuno, pero eso es imposible ya. Si estuviera en su casa podría ayunar perfectamente, pero aquí no. Intentará no comer ni el martes ni el jueves, la gente no se enterará y ella será más feliz.

Ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad, ansiedad. Ayuda, necesita ayuda ya.

¿Por qué no puedes ser delgada y guapa como las otras chicas? Y se derrumba sobre la mesa, sin llorar, nunca hay lágrimas, solo ese maldita sensación que te mata por dentro sin darte cuenta, la nada.



domingo, 24 de febrero de 2013

35.

Ella se mira al espejo, ¿y qué ve? Ve fealdad, amargura, defectos, grasa, ve todo lo malo...¿acaso hay algo bueno en ella? Por supuesto que no.

Sigue mirándose y nota cómo los ojos se le inundan, no pestañees -piensa ella-. Le duelen los ojos, pero sigue con la mirada fija en el espejo, sin pestañear, recorriendo uno a uno todos sus defectos y, después, volviendo a hacer ese recorrido. Las lágrimas comienzan a caer mientras los ojos le siguen doliendo por no pestañear. No puede pestañear, debe seguir mirándose para ver el monstruo que es. Necesita seguir haciéndolo, necesita seguir torturándose. Es lo único que puede hacer.

Cierra los ojos y suspira, mira sus brazos, gordos y sebosos. Qué asco. Mira sus piernas, más gordas aún y llenas de estrías y cicatrices. Su barriga, hinchada por la regla. Quiero morir -susurra mientras las lágrimas siguen cayendo-, quiero morir porque nunca lograré ser perfecta.






jueves, 21 de febrero de 2013

33.

La culpa siempre la tiene ella, siempre, no importa qué haya pasado ni cómo haya ocurrido, que ella siempre tendrá la culpa. ¿Por qué? ¿No se dan cuenta que solo la hunden cada vez más y más? ¿Nadie ve que ya ha tocado fondo? Ella misma se basta para autodestruirse, las externalidades solo empeoran las cosas. Y ellos lo saben, lo saben porque ella se lo ha dicho. Pero todo es una "tontería".

La tachan como rara, cuando deberían ser los que más intentaran apoyarla, pero como no es la "hija perfecta", hay que torturarla para que lo sea. Y en eso se resume todo, ella nunca será lo suficientemente buena para nada, y ellos no hacen más que recordárselo a diario.


miércoles, 20 de febrero de 2013

30.

"Puta cría de mierda". La misma frase repetida una y otra, y otra vez por la misma persona: tu propio padre. ¿No sabes que estás destrozando a tu maldita hija? ¿No sabes que esa frase es la culpable de mucha sangre? ¿No sabes que solo empeoras las cosas?

Cuando esa frase es dicha, todo su mundo se derrumba. No soporta esa frase, puede aguantar perfectamente que le llamen "gorda", "fea", "asquerosa", etc., pero no puede con un "puta cría de mierda" que venga de su padre. La hace sentir más inútil de lo habitual, más fea, más tonta, más gorda, más asquerosa..., es como si ese simple conjunto de palabras juntaran todo lo que ella piensa de sí misma para matarla por dentro.

¿Todos los padres tratarán así a sus hijos?, se pregunta ella constantemente. A lo mejor la tratan así porque no debió de haber nacido, ha destrozado la vida de sus padres con su presencia, o por quién sabe el qué. Ella simplemente se limita a llorar, a intentar expulsar todo lo que está dentro de ella, pero ni eso es suficiente. El daño que hace esa frase, llega más allá. Y necesita medidas más drásticas que unas simples lágrimas.


martes, 19 de febrero de 2013

29.

Es gracioso cómo cuando apenas comes tienes un "buen día", vives en una pequeña nube de euforia, que sabes que se esfumará en cuanto te mires en el espejo.

Ella lo sabía, pero, aún así, tenía que aprovecharlo, ¿quién sabe cuándo se volvería a sentir así? Toda la mañana estuvo mal, no le habían vendido las pastillas porque "eran para diabéticos", y no quisieron vendérselas. Necesitaba esas pastillas porque quitaban todo el apetito posible, y quemaban la grasa sobrante de tu cuerpo. Necesitaba esas pastillas. Pero no puede comprarlas.

Al mediodía todo "se arregló", no comió ni 500 calorías en toda la mañana y, en la tarde, apenas 150. Seguramente estén la mayoría más que quemadas, eso la aliviaba y la hacía sentir bien. No estoy enferma, se dice para estar enferma debería estar delgada. Tal vez hoy tenga más suerte con los vómitos, que, por ahora, no logra llevar a cabo.


lunes, 18 de febrero de 2013

28.

Ese puto sentimiento de culpa ante cada bocado. Esa rabia acumulada al saber que no vas a poder dar marcha atrás ni vomitar, porque nunca lo has conseguido y, seguramente, no lo conseguirás ahora. Ese odio irracional al mirarte al espejo y ver solo grasa. Ese sentimiento de culpa y de pánico ante tu cuerpo. Esa necesidad de adelgazar, ¿por qué? porque aunque todos te mienten diciendo "estás delgada" sabes que en realidad estás gorda, y que nunca nadie te va a querer así porque, al fin y al cabo, ni tu misma te quieres.


26.

GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. 

Todo el rato en su cabeza. Estás gorda y eres fea, nadie te quiere ni te querrá nunca, ¿no lo ves? Es obvio. Lo peor es que sabe que esa vocecilla tiene razón. Nunca la han querido, ¿por qué alguien iba a hacerlo ahora?

Se mira al espejo, y sus ojos se inundan en lágrimas. No llores, no seas débil, asume de una vez que das asco y todo irá a mejor. Está harta de ser siempre la gorda, la fea, la que da asco, la amargada, la payasa, la callada o la que no para de hablar. Siempre igual. ¿La gente puede cambiar? No. Ni en un lugar nuevo, ni en ninguna extraña circunstancia. Lo pueden ocultar, sí, pero no para siempre.

Mírate al espejo -se obliga a sí misma-, mira el asco que das. Es penoso que alguna vez te hayan gustado tus ojos, míralos, son horribles, como el resto de tu cara y de tu cuerpo. Oh, hablemos de tu cuerpo -sigue hablando esa vocecilla-, mírate, cada día estás más gorda. Mírate, das pena. ¿Cómo puedes salir de casa con ese aspecto? Sí, ya sé que es el que tienes, pero, ¡por Dios! Das pena. Eres penosa. Ellos tenían razón. Das asco. Tienes que volver a dejar de comer, a ver si así mejoras algo físicamente, porque cada día estás peor.

Y así es como sabe que ha vuelto a tocar fondo.




domingo, 17 de febrero de 2013

24.

Hoy estoy bien, pensó ella tan pronto despertarse. Hoy será un buen día, se intenta auto-convencer. La mañana fue bien, pero llegó la hora de la comida. Comió normal, como siempre, pero no soporta la sensación de haber quedado satisfecha. No soporta la sensación de un estómago lleno. Se siente gorda, inútil, asquerosa. Luego te quejas de que nadie te quiere, normal, estás gorda y das asco. No mereces la pena. Ojalá estuvieras muerta.

Ella es fuerte, pero a veces eso no es suficiente. Es lo malo de las cosas rotas, que aunque intentes arreglarlas, siempre quedará un trozo de ellas que no consigas que vuelva a ser como antes, y en ese trozo se producen las fugas. Fugas que pueden llevar a que se rompa de nuevo. Y ella era como un vaso roto.

Deja de comer, estás gorda, deja de comer, ya lo hiciste una vez, puedes volver a hacerlo, debes volver a hacerlo Tienes que ser sana, no por ti, por ellos.



sábado, 16 de febrero de 2013

21.

Es curioso cómo una sonrisa o una determinada forma de actuar puede esconder lo más inesperado sobre una persona. Ella lo sabía, por eso mismo tenía esa forma de actuar tan "perfecta". Pero empezó a obsesionarse con todo, su manera de actuar comenzó a tener cambios bruscos, no podía controlarse. Los ataques de pánico, de ansiedad, no paraban de aparecer y no sabía cómo pararlo. Discutía con sus padres, reía, lloraba, se torturaba cuando estaba sola en su habitación. No comía, o intentaba hacerlo lo mínimo posible, se hería a sí misma...

Pero nada importaba porque ella "estaba bien y era feliz porque siempre se estaba riendo".

Y siempre en su mente:


viernes, 15 de febrero de 2013

19.

Ahí vuelve a estar ella, frente al espejo, mirándolo fijamente sin ver nada, no está en este mundo. ¿Por qué? se pregunta continuamente.

-Estás delgada -dicen todos.

Pero nadie se da cuenta de que no es "estar delgada", es "verse delgada". Ese es el problema. Ella se mira al espejo, ve grasa, ve a un monstruo, ve la peor de las torturas: su físico.

-Mira tu cara -susurra-, es asquerosa. Mira tu nariz, tu boca, la forma de tu cara, las cejas. Todo. Tienes hasta la cara gorda -se estira la piel de la cara-, ¿qué he hecho yo para merecer esto? -cierra los ojos.

Es gracioso para todos, porque ella se hace fotos "divertidas", pero la realidad es bien distinta. Le da asco su cara, pero no puede "aceptarla" de otra forma que no sea exagerando expresiones así por lo menos parece que esta monstruosidad está hecha de manera consciente.

Respecto a su cuerpo, ¿qué decir? Sigue luchando por no volver a dejar de comer. A veces "es feliz" porque se ve "bien". Pero lo que más odia son sus piernas porque dan demasiado asco.

¿Lo más triste? Que ella solo puede ser salvada por su peor enemiga, ella misma.


miércoles, 13 de febrero de 2013

16.

"Deberías adelgazar" dijeron sus padres.

Sus compañeras se rieron por pesar 54 kg.

¿Respuesta? Dejó de comer. Aún sigue pagando esto a día de hoy.



15.

Escuchó a sus padres hablar mientras ella seguía encerrada en la habitación.

-¿Qué estará haciendo? Últimamente se pasa el día ahí.
-Ella y sus tonterías, ya la conoces.

Pero la realidad era algo muy diferente.


14.

Y ella se mira al espejo, no quiere creer que es "esa cosa" ahí reflejada, ese ser deforme, esa bola de grasa con esa cara tan desagradable.

-Me dijeron que todas las mujeres éramos bellas, me prometieron que algún día yo sería como aquellas chicas de las revistas. Me dijeron que algún día sería guapa -susurra-, pero ese día nunca llega.

Se toca la barriga. Grasa. Estás gorda. Mientras, en su cabeza solo suena una oración: "los pantalones que quedan grandes mienten, la gente miente, cada día estoy más gorda". Y sabe que es verdad porque otra parte de ella así se lo dice.

-Algún día seré perfecta como tú -suspira, pero allí no había nadie más, por lo menos no a ojos de una persona normal.



martes, 12 de febrero de 2013

11.

-Sabes que tu peor enemigo eres tú, ¿no? -su madre la miraba fijamente después de pronunciar estas palabras, que se clavaban como un puñal en el corazón de su hija, esperando respuesta.

-Sí, -contestó ella, el problema es que tú pareces no saberlo, porque te pido ayuda y me ignoras, como si todo fuera pasajero, como si fuera una tontería, como si no te importara lo más mínimo sí lo sé -bajó la mirada y se fue de la habitación, no podía permitir que la vieran llorar.



lunes, 11 de febrero de 2013

10.

-Me encuentro mal, mamá -le toma el pulso en el cuello.
-Necesito tomarte el pulso en la muñeca.
-¿Te sirve la derecha? Es que ahí no tengo pulseras.
-Quítate las pulseras -intenta quitárselas.
-Creo que ya me encuentro algo mejor, mamá.
-¿Qué tienes ahí? Quítatelas.

Empiezan a forcejear, el padre la agarra y la madre le quita las pulseras. Entonces lo ve todo.

-¿Por qué? - pregunta.
-... -ella está paralizada, atemorizada, ¿cómo han podido descubrirla tan pronto?. Puede leer perfectamente la palabra "decepción" en sus ojos.
-Tu madre te ha hecho una pregunta.
-Es que me odio -susurra.
-¿Te odias? No me hagas reír, ¿en dónde has visto esto? No vas a volver a tener televisión ni móvil ni Internet.
-Te estoy diciendo la verdad.
-No te creo.
-Mamá, necesito ayuda.
-Eso es mentira, es todo una tontería tuya.


9.

Mira el espejo, "¿pero quién te va a querer a ti? Mírate, das pena de lo fea y gorda que eres", se retira una lágrima, y mira hacia otro lado, avergonzada de ser como es.

- Has adelgazado, ¡estás fantástica! - dicen.
- ¿Cómo coño puedes tener la poca vergüenza de mentirme a la cara? Te odio Gracias, supongo -responde.

Está harta de que siempre le mientan, está harta de ser la fea, la gorda, la sosa de todas sus amigas. Está harta de la vida, pero no puede rendirse. Tiene que seguir para demostrar que ella puede hacerlo todo sola. Lo hará o perecerá en el intento. Pero tiene que demostrar, por todos los medios, que ellos estaban equivocados cuando dijeron que no servía para nada, que era un deshecho social.