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domingo, 31 de marzo de 2013

49.

Observa cómo las llamas devoran a la leña en la fría oscuridad. Se ríe mientras una lágrima se desvanece en aquel lúgubre lugar. Es gracioso, piensa, la leña solo brilla cuando está siendo convertida en cenizas, ¿pasará lo mismo con las personas?. Observa su sombra en aquella pared de ladrillo cubierto de cemento mientras se seca la nariz con la manga de aquella enorme sudadera que tanto le gusta. Vuelve a mirar la hoguera, hipnotizada. Le encanta mirar cómo el fuego arrasa con todo lo que está en su camino, en cierto modo, se siente identificada. Destruye todo lo que está a su alrededor. Destruye a la gente que quiere. Se destruye hasta a sí misma. Pero ella nunca podrá brillar como lo hace una llama, nunca podrá ser tan "hipnótica". En ese aspecto es como la ceniza. Ya está muerta. Es negra, como la oscuridad que la atrapó hace ya mucho tiempo. Y se deshace más por momentos.

Nadie puede salvarla, es demasiado tarde. La llama que se destruyó a sí misma sin ni siquiera haber brillado por un instante. Resulta irónico. Pero ella no es como el Ave Fénix. Ella no puede resurgir de sus propias cenizas. Pero, aún con todo esto, "lo que está muerto, no puede morir". Seguirá destruyendo todo lo que aprecia, aunque no quiera. ¿Por qué? Porque siempre ha sido así.




jueves, 7 de marzo de 2013

43.

-Dime algo que te guste de tu físico -le dijo.

-¿Es obligatorio responder? -preguntó, intentando hacer el tonto.

-Sí.

-Mis ojos. La forma -vio como la otra persona quedó satisfecha. mientras notaba cómo algo dentro de ella le daba un puñetazo por mentir siempre.

Pero aquello era verdad, sus ojos solían gustarle. Ya no. Nunca más. Desde que descubrió que mirándolos la gente puede intuir lo rota que está los odia, los odia con toda su alma. Desde que a través de ellos ve todas sus imperfecciones, su reflejo en el espejo, solo quiere arrancárselos. ¿Sabéis lo doloroso que puede llegar a ser eso? La llamaban búho porque "tenía los ojos demasiado grandes", la torturaban por ello. De hecho, la torturaban por cualquier cosa. Sabían que podían hacerle daño, y eso era lo que hacían. Sus padres siempre le dijeron que tenía unos ojos bonitos pero era mentira, como todas esas malditas afirmaciones diciendo que era guapa y estaba delgada. Todo malditas mentiras. ¿Para qué? Dicen que una mentira piadosa es buena, pero no siempre es así. Ella conocía la realidad, ella sabía lo que veía todos los días en el espejo. Ella lo sabía mejor que nadie porque era su propia mente la que más la castigaba con ello. Intenta reírse de su cara, de su cuerpo, de ella misma. Pero, simplemente, hay días en los que no puede hacer nada más que mirarse al espejo y llorar preguntándose por qué ella, por qué no puede ser guapa como las demás chicas. ¿Por qué? ¿Por qué nunca puede tener nada bueno? ¿Por qué? 

Escucha decir a gente que cierta persona es fea y le afecta eso más que si se lo dijeran a ella. Todos son más guapos que ella, todos tienen mejor cuerpo. No importa lo fea que sea la persona, siempre encontrará un detalle en su cara que la haga mil veces más guapa que ella.

¿Lo peor? Lo peor es que no siente nada al respecto. Solo asco. Asco y la nada, el vacío. Y no sentir nada es lo peor que te puede ocurrir.



jueves, 21 de febrero de 2013

31.

Ella saluda a todos siempre que llega a un sitio con gente que conoce. Nadie le responde, no es lo suficientemente importante, guapa, delgada o inteligente para que alguien pierda su tiempo saludándola. Ella lo sabe, ellos lo saben, todos lo saben. Y, también está segura de que siempre será así porque nunca ha sido lo suficientemente buena para nada, y nunca lo será.

Y quizás es por eso por lo que no consigue abrirse a la gente, quizás es por eso por lo que prefiere no salir con nadie...sabe que va a molestar, no quiere ser un estorbo. Al fin y al cabo, ¿quién querría estar con ella voluntariamente? En el fondo, sabe que lo le importa a nadie y, que si no estuviera aquí, tampoco se darían cuenta.



lunes, 18 de febrero de 2013

27.

"-Dime, ¿querrías morir?
-¿Estás hablando de suicidarme? -preguntó ella, perpleja.
-Sí.
-¿Sabes? Nunca lo haría por ellos, por mis padres. Sí, hemos tenido mil y una discusiones, pero les quiero demasiado como para destrozarles la vida. Respecto a mis amigos, no tengo muchos, pero sí he vivido la experiencia de que una amiga se suicide y es horrible. ¿Qué más? La gente que me hizo daño. Sí. Esa gentuza. Tengo que demostrarles que yo puedo seguir con todo, que puedo ser feliz y vivir, que no tenían razón cuando me dijeron que era una inútil. Si no fuera por eso, ya me habría suicidado hace mucho. Bueno, corrijo, si no fuera por mis padres, yo ya no estaría aquí. Sé lo que es desear morir, sé lo que es sufrir por seguir viva, odiar con todo el corazón el hecho de seguir respirando. Sí, sé lo que es no mirar a los lados para que te atropellen "por accidente" y sí, también sé lo que es soñar que te mueres, y despertarte feliz porque aún crees que estás muerta. Con lo cual, no sé qué responderte, por una parte sí que querría, pero no lo haría por ellos, por mi familia, porque es lo único que tengo. Quizás, cuando ellos falten, causaré mi propia muerte, antes no. No, no querría -responde, tras una breve pausa-."