Y ella se mira al espejo, no quiere creer que es "esa cosa" ahí reflejada, ese ser deforme, esa bola de grasa con esa cara tan desagradable.
-Me dijeron que todas las mujeres éramos bellas, me prometieron que algún día yo sería como aquellas chicas de las revistas. Me dijeron que algún día sería guapa -susurra-, pero ese día nunca llega.
Se toca la barriga. Grasa. Estás gorda. Mientras, en su cabeza solo suena una oración: "los pantalones que quedan grandes mienten, la gente miente, cada día estoy más gorda". Y sabe que es verdad porque otra parte de ella así se lo dice.
-Algún día seré perfecta como tú -suspira, pero allí no había nadie más, por lo menos no a ojos de una persona normal.

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