viernes, 15 de febrero de 2013

19.

Ahí vuelve a estar ella, frente al espejo, mirándolo fijamente sin ver nada, no está en este mundo. ¿Por qué? se pregunta continuamente.

-Estás delgada -dicen todos.

Pero nadie se da cuenta de que no es "estar delgada", es "verse delgada". Ese es el problema. Ella se mira al espejo, ve grasa, ve a un monstruo, ve la peor de las torturas: su físico.

-Mira tu cara -susurra-, es asquerosa. Mira tu nariz, tu boca, la forma de tu cara, las cejas. Todo. Tienes hasta la cara gorda -se estira la piel de la cara-, ¿qué he hecho yo para merecer esto? -cierra los ojos.

Es gracioso para todos, porque ella se hace fotos "divertidas", pero la realidad es bien distinta. Le da asco su cara, pero no puede "aceptarla" de otra forma que no sea exagerando expresiones así por lo menos parece que esta monstruosidad está hecha de manera consciente.

Respecto a su cuerpo, ¿qué decir? Sigue luchando por no volver a dejar de comer. A veces "es feliz" porque se ve "bien". Pero lo que más odia son sus piernas porque dan demasiado asco.

¿Lo más triste? Que ella solo puede ser salvada por su peor enemiga, ella misma.


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