sábado, 9 de marzo de 2013

45.

Frases resonando en su cabeza desde la tarde de ayer.

"Tu padre y yo sentimos como si no tuviéramos hija."

"No sabemos si nos quieres o no, no lo demuestras."

"Eres demasiado inteligente y manipulas a los demás."

"Solo te estamos pidiendo que nos muestres cariño de vez en cuando. Llorarás mucho cuando alguno de los dos falte."

Entonces rompió a llorar. A llorar como hacía tiempo que no lo hacía. Se ahogaba, sentía un gran dolor dentro de ella. Ellos no sabían las noches que ella había pasado despierta, llorando porque no daba el cariño que se merecían; llorando por ser tan mala hija; llorando por no ser nunca suficiente. Al fin y al cabo, ¿tenía a alguien más aparte de ellos? Exacto, no. Ellos son lo que más quiere en el mundo, y nunca ha sido capaz de decirlo ni expresarlo. 

"No tienes humanidad."

Esa frase. Desearía que fuera cierta. Pero, por desgracia, siente todo demasiado. Los sentimientos son demasiado fuertes, no puede manejarlos, no puede expresarlos. Tantos años reprimiéndolos han pasado factura, ahora es alguien frío, distante; alguien que reacciona de manera diferente al resto de la población. Pero es así por algún motivo, y quizás ese es el problema, nadie se interesó en saber el porqué de su cambio radical de actitud.

Y ahora, ¿en qué se ha convertido? Ni ella misma lo sabe.




jueves, 7 de marzo de 2013

44.

Siente cómo empieza a llover, es una lluvia fina, agradable. Se para en la acera mientras mira al cielo. Sigue andando, piensan que eres estúpida. Hace caso a su cabeza y sigue andando, mirando al suelo, intentando no cruzar la mirada con nadie, intentando no ser vista, intentando desaparecer.

Cada vez llueve más, está diluviando, siente cómo el agua traspasa poco a poco la chaqueta y escucha el sonido de las gotas al caer sobre la misma. Le gusta. Está completamente mojada mientras sigue andando bajo la lluvia. Qué trágico sería que te atropellaran ahora, ¿no?, y se ríe.

La lluvia es un buen lugar para llorar. Las gotas se confunden con lágrimas que nadie ve ni quiere ver. Es, quizás, una de las cosas más hermosas para su gusto. Es entrañable que caigan del cielo, del paraíso, a la dura y fría tierra, muriendo en el intento de sobrevivir. Es curioso cómo a los humanos nos pasa lo mismo. Nacemos y durante un periodo corto de tiempo estamos aislados de todo y de todos, vivimos como en un paraíso lleno de risas y felicidad; para que luego llegue el trayecto en el que solo hay incertidumbre sobre tu futuro, en el que no sabes qué pasará; y entonces llega el temido momento, te estrellas contra la tierra, y ese es el fin de tu persona. Y ese fin no tiene que ser físico, el peor fin es el psicológico. Se mete en un lugar cerrado y cierra la puerta, ha sido de todo menos un buen día. Y empeora por momentos.


43.

-Dime algo que te guste de tu físico -le dijo.

-¿Es obligatorio responder? -preguntó, intentando hacer el tonto.

-Sí.

-Mis ojos. La forma -vio como la otra persona quedó satisfecha. mientras notaba cómo algo dentro de ella le daba un puñetazo por mentir siempre.

Pero aquello era verdad, sus ojos solían gustarle. Ya no. Nunca más. Desde que descubrió que mirándolos la gente puede intuir lo rota que está los odia, los odia con toda su alma. Desde que a través de ellos ve todas sus imperfecciones, su reflejo en el espejo, solo quiere arrancárselos. ¿Sabéis lo doloroso que puede llegar a ser eso? La llamaban búho porque "tenía los ojos demasiado grandes", la torturaban por ello. De hecho, la torturaban por cualquier cosa. Sabían que podían hacerle daño, y eso era lo que hacían. Sus padres siempre le dijeron que tenía unos ojos bonitos pero era mentira, como todas esas malditas afirmaciones diciendo que era guapa y estaba delgada. Todo malditas mentiras. ¿Para qué? Dicen que una mentira piadosa es buena, pero no siempre es así. Ella conocía la realidad, ella sabía lo que veía todos los días en el espejo. Ella lo sabía mejor que nadie porque era su propia mente la que más la castigaba con ello. Intenta reírse de su cara, de su cuerpo, de ella misma. Pero, simplemente, hay días en los que no puede hacer nada más que mirarse al espejo y llorar preguntándose por qué ella, por qué no puede ser guapa como las demás chicas. ¿Por qué? ¿Por qué nunca puede tener nada bueno? ¿Por qué? 

Escucha decir a gente que cierta persona es fea y le afecta eso más que si se lo dijeran a ella. Todos son más guapos que ella, todos tienen mejor cuerpo. No importa lo fea que sea la persona, siempre encontrará un detalle en su cara que la haga mil veces más guapa que ella.

¿Lo peor? Lo peor es que no siente nada al respecto. Solo asco. Asco y la nada, el vacío. Y no sentir nada es lo peor que te puede ocurrir.



42.

Estaban hablando tranquilamente, y su compañera le preguntó:

-Tú nunca has tenido novio, ¿no?

-¿Pero tú me has visto? ¿Quién iba a querer a una chica llena de cicatrices? ¿Quién iba a quererme siento tan fea? ¿Quién me querría estando tan gorda? ¿Acaso alguien saldría con una persona que se dedica a autodestruírse en cuando tiene ocasión? ¿Tú saldrías con  alguien como yo? Porque ni yo misma saldría conmigo. Qué va -respondió ella, riéndose, y cambió de tema-.

Lo peor de estas situaciones no es la propia situación, lo peor viene después, cuando está sola en la habitación. Su cabeza empieza a repetirle las mismas palabras una y otra vez hasta que solo se escuchan gritos en su mente, gorda, fea, inútil, das asco, muérete, muérete gorda de mierda. Y llegan los atracones, llega la ansiedad, llega la tortura de nuevo, vuelve a aparecer la depresión, insomnio, falta de energía, risa nerviosa, temblores, mareos, ganas de vomitar, pero, sobre todo, asco. Asco porque no soporta ser quien es ni cómo es. Asco porque su corazón sigue latiendo. Asco porque no puede acabar con todo.



martes, 5 de marzo de 2013

41.

-¿Por qué te gusta tanto ir al gimnasio? -preguntó él.
-Pues... -se quedó pensativa un momento-, porque estoy gorda; porque no puedo dejar de comer como el año pasado; porque me doy demasiado asco; para intentar ser buena en algo; para ser delgada como cuando era pequeña; para que no se sigan riendo de mí; para dejar de dar asco; para que me dejen de rechazar porque soy gorda y fea; porque, ya que no puedo dejar de ser fea, por lo menos dejar de ser gorda; porque necesito sentir cómo la grasa se quema; porque necesito matarme y sentir el dolor; porque así me desahogo; porque nunca seré buena en nada; porque soy un fallo; porque nunca nadie me querrá; porque cada día me odio más; porque necesito que mi mente se calle; necesito que ella se calle; porque necesito sentir ese entumecimiento al sobreentrenar porque, no sé, supongo que le he cogido el gusto a hacer ejercicio -respondió, finalmente, con la sonrisa rota.


domingo, 3 de marzo de 2013

40.

Ella habla como una persona normal, se ríe, intenta comer con normalidad, hace bromas, sonríe..., pero nunca suele mirar a los ojos de otras personas, por miedo a saber lo que su mente le dice que están pensando sobre ella.

-¡Hola! ¿Qué tal todo? -le dice una persona.

 Sabes que están pensando que eres fea, estás gorda y das asco. Solo te hablan por pena, se ríen de ti, cállate ya, gorda de mierda. ¿Por qué sigues hablándoles? ¿No ves que no te quieren? ¿No ves que nadie te quiere? Por Dios, mírate. Das asco, das pena. ¿Por qué sigues torturando a la gente con tu presencia? Muérete de una vez, así todo sería mejor. Todo sería mejor sin ti. Todos están esperando ansiosos ese momento, nadie te quiere y nunca nadie lo hará. ¿Acaso crees que con tu apariencia física alguien te puede querer? ¡Por no hablar de tu mente! Que parece que estás loca y que eres retrasada. Muérete de una vez. Muérete gorda fea de mierda. Hazlo. Mátate.

-Pues muy bien -responde ella con la sonrisa rota de la que nunca nadie se da cuenta-, ¿y tú?


viernes, 1 de marzo de 2013

39.

-Nunca seré lo suficientemente buena -susurra mirando a la nada.

Mira a su alrededor, todos parecen tan felices y tan buenos en todo. Y los que no son buenos en nada, por lo menos son guapos y/o delgados. Toda esa gente desconocida tiene una personalidad muy agradable. Sonríen, ríen, son inteligentes, son buenos en algo, y su apariencia física no es desagradable. Ella es todo lo contrario, sonríe solo cuando alguien la está mirando, no es inteligente, no es buena en nada, y, su apariencia física, cada vez da más asco. ¿Qué le queda? Tragar e intentar ser buena en algo. Pero siempre hay un obstáculo, y ese obstáculo es ella misma. Se obsesiona con todo demasiado, lo deja a medias, se desespera..., no tiene término medio.

¿Y si consigue algo? No le da importancia, podría haberlo hecho mejor. O dice que terceras personas han sido caritativas con ella. Nunca se lo merece. ¿Si no lo consigue? Tortura física y psíquica.

Y todo se resume a eso. ¿Quién iba a querer a una perdedora? ¿Quién iba a querer a alguien que no es capaz de mirarse a un espejo sin sentir asco y querer llorar? ¿Quién iba a querer a una mente tan autodestructiva? En definitiva, ¿quién la iba a querer a ella?