"Tu padre y yo sentimos como si no tuviéramos hija."
"No sabemos si nos quieres o no, no lo demuestras."
"Eres demasiado inteligente y manipulas a los demás."
"Solo te estamos pidiendo que nos muestres cariño de vez en cuando. Llorarás mucho cuando alguno de los dos falte."
Entonces rompió a llorar. A llorar como hacía tiempo que no lo hacía. Se ahogaba, sentía un gran dolor dentro de ella. Ellos no sabían las noches que ella había pasado despierta, llorando porque no daba el cariño que se merecían; llorando por ser tan mala hija; llorando por no ser nunca suficiente. Al fin y al cabo, ¿tenía a alguien más aparte de ellos? Exacto, no. Ellos son lo que más quiere en el mundo, y nunca ha sido capaz de decirlo ni expresarlo.
"No tienes humanidad."
Esa frase. Desearía que fuera cierta. Pero, por desgracia, siente todo demasiado. Los sentimientos son demasiado fuertes, no puede manejarlos, no puede expresarlos. Tantos años reprimiéndolos han pasado factura, ahora es alguien frío, distante; alguien que reacciona de manera diferente al resto de la población. Pero es así por algún motivo, y quizás ese es el problema, nadie se interesó en saber el porqué de su cambio radical de actitud.
Y ahora, ¿en qué se ha convertido? Ni ella misma lo sabe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario