sábado, 16 de marzo de 2013

46.

Observa pegada a la ventanilla cómo las luces de la carretera se convierten en borrones, y desaparecen. Se cae una lágrima mientras la música sigue sonando en sus auriculares. Dicen que la música calla tus pensamientos...se nota que realmente nunca han estado jodidos, suspira y aguanta las lágrimas. Comienzan a arderle los ojos. No puede llorar. No debe llorar. Se odia, odia todo lo que tenga que ver con ella, incluido el exterior. Ojalá no hubiera nacido. Quizás así todo sería más fácil. Pero no.

Su familia le saluda, parecen felices, ella se limita a fingir la sonrisa, como siempre. No pueden notar nada, aunque realmente desearía poder contarles todo. Un recuerdo viene a su cabeza. Un par de días antes, ella llorando hasta quedarse dormida, imaginando cómo sería poder soltarlo todo, poder desahogarse, poder sacar todos esos demonios que la están matando por dentro. Pero no puede hacerlo, lo rechazarían, se reirían o la ignorarían. Y ahora solo quiere acabar con todo de una vez.


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