sábado, 9 de febrero de 2013

4.

Se sienta en el suelo, abrazando sus piernas mientras se muerde el labio. La boca le sabe a sangre, siente cómo la sangre de su boca resbala por su mentón. Sigue mordiéndose el labio. No puede llorar, no debe hacerlo. Se prometió no ser débil más tiempo. No debes llorar. No lo hagas. Traga saliva, respira hondo, cierra los ojos y apoya su cabeza contra la pared, mira fijamente al infinito. Se suponía que todo mejoraría, suspira mientras se le cae una lágrima. Rápidamente se la seca. Me he prometido no volver a llorar, se repite y se levanta. Busca con sus manos temblorosas un CD o su iPod. Necesita música. Sí, la música la hará sentir mejor.

Rock, el rock siempre me ayuda, dice con una sonrisa desganada. Se pone los cascos y empieza a escuchar música. No pasa nada. No mejora. No empeora. Está ahí, estancada, sin emoción de ningún tipo. Se empieza a desesperar. La música ya no ayuda, nada ayuda. Tendrá que recurrir a otros medios para comprobar si sigue viva, o esto es un sueño. Mamá, lo siento, suspira mientras la oscuridad vuelve a llevársela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario