lunes, 11 de febrero de 2013

8.

Y, como todo, el dolor, la ansiedad y el insomnio vuelven. Horas llorando delante de un espejo, sonrisas fingidas, tu cabeza te atormenta. Es un círculo vicioso no tan fácil de romper como se piensa.

"Estás gorda y aún encima eres fea, das puto asco". Esas palabras todo el día en su cabeza, no puede mirar a la gente a los ojos, intenta no ser vista entre la multitud, pasa desapercibida siempre que tiene la oportunidad. Pero cuando tiene que hablar con alguien, apenas se puede concentrar, su mente le grita "saben que eres fea, les das asco, estás gorda, estarías mejor muerta. Dios, muérete ya", y ella solo puede reír e intentar que la gente no vea las lágrimas que se están formando en sus ojos aunque, en el fondo, le gustaría que alguien se diera cuenta. Pero si se diera el caso, no sabría cómo reaccionar. No está acostumbrada a importarle a nadie.


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