domingo, 10 de febrero de 2013

7.

Cambio de ciudad, de gente, de todo. Todo era nuevo. Pero no podía empezar de cero, no mientras tuviera esos demonios comiéndola por dentro. No pasaba nada, mientras sonriera, nadie se daría cuenta.
"Tú siempre te estás riendo, eres feliz" vuelven a resonar esas palabras en su cabeza, una y otra vez. Si ellos tan solo supieran un poco...
Ella no puede mirar al frente, siempre mira hacia abajo. No puede confiar en nadie porque no confía en sí misma. ¿Cómo va a confiar en alguien después de que hayan roto hasta la más mínima esperanza en la humanidad? ¿Cómo? Es imposible.

Así que ella se agarra a la esperanza de que alguien, algún día hará que salga de todo, la ayudará a salir para siempre y, quizás ese día, recuerde lo que es la felicidad.

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